CAPÍTULO 5.
Sam está frente a mí con una sonrisa maliciosa en sus labios, de esas deseosas por comerse a la victima que tiene enfrente. Yo me mantengo firme porque no quiero caer ante la tentación de sus brazos, pecho y cuello, los cuales eran lo suficientemente grandes como para frenar un tren. Bueno, no quería exagerar, pero tenía un aspecto de chico fuerte.
La película se oía de fondo.
Puse mis manos sobre sus hombros y eso pareció tentarlo más a que quiera tirarse sobre mí, pero cuando vio