Cp. 39.1
Cuanta soledad se sentía a pesar de contar con la compañía de su hermana en su despacho real, finiquitando parte de sus planes, releyendo el documento traído por Celestina una y otra vez, José aun no se manifestaba después de aquel encuentro, por más que intentó concentrarse en sus deberes, no podía. ─ Los amigos no se ocultan cosas ─. Fueron sus palabras, y José se las había repetido tan tranquilamente, que hubiera sido mejor recibir una cachetada que recibir aquellas palabras que le hici