Cap. 39.2
Los tres bajaron al gran salón recibidor, estaban en el santuario de Elenya, el viento frío azotaba los amplios ventanales, haciéndolos tintinear en un leve agitar, era como ver un eterno invierno, una eterna navidad, Elenya preparaba orgullosamente la cena, nunca se imagino estar haciendo este tipo de cosas otra vez, era como estar en familia una vez más, Renata no paraba de preguntar sobre los regalos y Rosa no paraba de contar anécdotas de las veces que celebraron sus cumpleaños, sus pa