Sharon Foster.
El ambiente en el auto se había vuelto extraño e incómodo. El silencio había reinado por largos minutos, el rostro de Asdrúbal había perdido todo rastro de color, sus manos se aferraban con tanta fuerza al volante que sus nudillos se tornaron blancos. Estaba aterrado.
— ¿Qué sabe señorita Sharon? — lo escuché tragar grueso mientras su mirada no se apartaba de mi a través del espejo retrovisor, expectante de lo que iba a decir.
— Por alguna razón Adrián necesita una fachada, para mantener su relación con Elizabeth en las sombras — Asdrúbal dejó escapar el aliento que estaba conteniendo, lo que me hizo fruncir el ceño y mirarlo fijamente.
«¿Qué tanto sabe realmente Asdrúbal?»
Apenas le permití relajarse unos segundos antes de soltar.
— Pero hay algo más — enseguida sus hombros se tensaron, me deslice hasta el borde del asiento, apoyando mi brazo en el respaldo del asiento del copiloto, acercándome aún más a él — ¿Qué sabes Asdrúbal? Dime la verdad.
Una vez más tragó grues