Sharon Holdings (Foster)
El avión aterrizó en Nueva York después de once horas de vuelo.
Once horas de silencio, de pensamientos enredados, de mirar por la ventanilla las nubes que se deslizaban bajo nosotros como algodones infinitos. Once horas de sentir el peso de la despedida en el pecho, de imaginar a Lucius en su propio avión, volando en dirección opuesta, hacia el infierno que habíamos decidido enfrentar por separado.
El tren de aterrizaje tocó la pista con un suave chirrido, y el avión c