Capítulo 11: La mente del depredador.
Adrián Di´Marco.
Si algo me resultaba terriblemente exasperante, era que mis piezas más valiosas se salieran de mi control.
Y para mi desgracia, o mi entretenimiento, Sharon Foster era la pieza más valiosa, y rebelde; en este tablero de juegos en el que se había convertido mi vida.
Altanera, orgullosa, irrespetuosa, podría enumerar un millón de adjetivos que definen a la perfección a esta mujer. Y cada uno de ellos la convertía en la jodida obsesión que había logrado ocupar mi cabeza durante má