Capítulo 12: No seres lo que quieres que sea.
Sharon Foster.
El sonido de la puerta al cerrarse, resonó en la habitación haciéndome hiperconsciente del terrible silencio que quedo tras la retirada de Adrián. Mi corazón latía tan rápido que casi podía escuchar como mi pulso se aceleraba por su causa, mi piel aun hormigueaba donde Adrián la había acariciado.
Paso un minuto entero, luego otro y otro más… minutos donde yo permanecí en el mismo lugar, mirando la puerta cerrada como una estúpida, incapaz de hilar si quiera un pensamiento coherente. Sentía como si hubiese quedado suspendida en el tiempo y espació, hasta que sentí como un nuevo fuego crecía en mi interior, subiendo hacia mi pecho hasta terminar extendiéndose por todo mi ser.
«¡Maldito seas Adrián Di´Marco! ¡Maldito y mil veces maldito! ¡Perro desgraciado!»
Los insultos estallaron en mi mente, llenos de furia, pero fui incapaz de ponerlos en palabras. Me dejé caer sobre la cama, tomando una almohada para cubrir mi rostro y gritar de frustración. ¿Cómo se atrevía a jugar c