Sigrid caminó bajo la lluvia, había varios hoteles en esa avenida, buscó el más económico, no podía darse el lujo de gastar más de lo debido, el dinero en efectivo que tenía era poco, y solo alcanzaría para algunos días.
El tercer hotel al que entró no le gustó, pero se adecuaba al precio.
—Segundo piso. Habitación 214.
—Disculpe, ¿el ascensor? —preguntó después de buscarlo con la mirada y no verlo.
—No hay ascensor, las escaleras están después de esa puerta a la derecha.
Sigrid suspiró, arra