***Abel***
—Ya es hora —dijo mientras agarraba su vientre y justo en ese momento arrugó la cara en medio de una contracción.
Había llegado el día de recibir a nuestros bebés.
Me senté en la cama de inmediato y acaricié su rostro y su abdomen duro.
—¿Hace cuánto empezaste, mi cielo?
—A eso de la 1:00 am —contestó a penas pasó la contracción—. Pensé que eran contracciones falsas.
—¡Oh, mi amor! ¿Por qué no me avisaste antes? —miré el reloj eran las 5:41am, había estado aproximadamente 4 horas en e