Capítulo 37: La declaración imposible
Pasaron las semanas. El otoño dio paso al invierno, las hojas cayeron, las primeras heladas blanquearon los céspedes de Ravenhill. La ciudad se movía a cámara lenta, como si también esperara algo. Una señal. Una resolución. Una palabra que al fin se pronunciara.
Nathaniel Cross no había vuelto a ver a Elena desde la noche que veló junto a su cama.
La había llamado, varias veces. Ella había contestado, a veces. Conversaciones cortas, educadas, profesionales.