Los alfas, al igual que Sky, podrían haber pensado que Ronan les había exagerado las cosas, y que lo de las audiencias, las normas y las limitaciones era solo una forma dramática de advertirles, hasta que el propio secretario del Rey dio un paso adelante.
—Mi señor… —Salem, de piel ceniza y ojos viejos, inclinó la cabeza hasta casi tocar el suelo— Espero que pueda perdonar a este humilde servidor, pero permítame recordarle que fue usted, junto con la Reina, quien estableció esa norma, claro que