Jano apenas logró detener el vehículo frente al castillo, antes de literalmente saltar de él, ni siquiera apagó el motor con la calma habitual, ni se molestó en abrirle la puerta a Sky, Jano simplemente salió del vehículo como si algo lo estuviera quemando por dentro, dejando a la joven aún más sorprendida e incómoda, de lo que ya lo estaba, tanto así que Sky no se movió.
La joven solo se quedó con las manos apretadas sobre el bolso, mirando la fachada del castillo, como si fuera una boca abier