732. Y cada intento lo desarma.
La estructura que intenta fijarnos empieza a mostrar grietas en su propia lógica mientras avanzamos, como si cada paso que damos forzara al sistema a reescribirse en tiempo real, y esa reescritura se siente en el entorno como una vibración irregular que recorre las superficies oscuras, haciéndolas oscilar entre solidez y fragmentación, incapaces de decidir si deben sostenernos o expulsarnos.
Sigo moviéndome junto a Kael con una precisión que ya no nace del cálculo sino de una sincronía más prof