679. Lo que intenta ocuparme.
El foco ya no está en lo que enfrento, sino en lo que sostengo sin que se note.El bosque recupera su ritmo y deja fluir sonidos que reconozco—hojas que se rozan en capas altas, ramas que ceden con suavidad, pequeños desplazamientos que antes me servían como guía—, pero ahora todo eso queda en segundo plano, ordenado, casi decorativo, mientras la atención se concentra en una presencia que opera desde adentro y se acomoda con paciencia en un lugar que no ofrece bordes claros.
Respiro con un ritmo