678. Ya está adentro.
El control ya no se juega en lo que veo, sino en lo que decido sostener por dentro.
Los fragmentos permanecen suspendidos entre los árboles, integrados al paisaje como piezas mal ensambladas que alguien insiste en perfeccionar, y cada iteración ajusta detalles invisibles a simple vista, acercándose a una precisión que ya no depende de la forma completa, sino de lo que la sostiene. La luz se filtra en ángulos irregulares entre las ramas altas, dibujando cortes oblicuos sobre la tierra húmeda, y