585. ¿Te arrepientes?
Amanezco con su olor todavía en mi piel y una sensación nueva latiendo bajo el esternón, una mezcla de satisfacción y vértigo que me recorre despacio mientras recuerdo cada caricia de la noche anterior, cada pausa cargada de intención, cada mirada sostenida como si el mundo exterior hubiera dejado de existir por unas horas.
No fue un arrebato ciego.
Fue una elección.
Y eso lo cambia todo.
Salgo de la tienda antes de que el campamento despierte del todo, pero él ya está allí, de pie entre los ár