377. Cuando el deseo aprende a destruir.
Porque sé, mientras el fuego se estabiliza y la memoria termina de encajar en su lugar, que esto no es un final, sino la ruptura de un último sello que da paso a algo más vasto, más peligroso, y que las muertes que vendrán ya han sido contadas por alguien que espera en la sombra.
Aeshkar se vuelve hacia mí, su forma ahora completamente transformada, y en sus ojos veo el reflejo de lo que somos y de lo que fuimos.
—Lo recuerdas —dice.
Asiento, con el corazón desbordado de una verdad que ya no pu