325. Cuando el fuego aprende a respirar.
Nació conmigo.
Y ahora el mundo entero tendrá que enfrentar lo que acabamos de despertar.
La criatura renacida frente a mí continúa reconfigurando su cuerpo, y mientras contemplo ese cambio que rehace el mundo alrededor, siento cómo el aire mismo se tensa, como si la dimensión entera hubiese decidido contener su aliento para presenciar el instante en que el fuego, de todas las formas posibles, adopta una presencia distinta, más humana, más peligrosa, más íntima, y en algún punto que no me atrev