El sonido de la lluvia golpeando contra la ventana llenaba el silencio de la habitación. Me senté al borde de mi cama, aferrando la fotografía desgastada que el abuelo me había dado años atrás. Era de nosotros… mi cabeza descansando en sus hombros, ambos riendo. Siempre decía que yo era su segunda oportunidad en la vida. Y ahora… sentía como si esa vida se me escapara entre los dedos. La llamada había llegado apenas una hora antes.
«Emmah… deberías venir. Es el momento».
No pude respirar cuando