Estos pensamientos inquietaban a Sira. Cuanto más analizaba los detalles, más crecía su temor. Temía que César ya no la amara. Sin su protección, terminaría nuevamente en las garras de "esa persona".
¡Jamás volvería a su lado!
***
Celia llegó a la oficina de Samuel. Tocó la puerta y entró tras recibir permiso.
Samuel dejó a un lado sus documentos y le preguntó:
—Celia, ¿fuiste tú quien denunció a Felipe?
Lo había deducido durante la reunión sobre el caso.
—Sí, fui yo —Celia no lo negó.
—Qué imp