Celia no esperaba la pregunta y se petrificó. Se apresuró a explicarle.
—No tenemos ninguna relación especial. Es solo que, como el abuelo y el tío Miguel quieren que me relacione con él, lo hago…
—¿Te ha hecho alguna petición inapropiada? ¿O te ha molestado?
Ella negó con la cabeza.
—No, no se atrevería a hacerlo. ¡Los tengo a ustedes!
Al escuchar esto, Enzo se sintió halagado y no hizo más preguntas. Entraron juntos a la casa.
***
Dos días después, Celia estacionó su auto en el garaje del inst