—¿Ella es tu amiga? —preguntó Enzo.
—Es la señorita Morales. —Sonrió Celia.
—¿Morales?
—Los Morales de Solestia.
Enzo comprendió al escucharlo.
—Ah, ya veo…
Lía se acercó y saludó a Enzo muy cortésmente inclinando levemente la cabeza.
—Buenas noches, señor Rojas. Me llamo Lía Morales.
A Enzo le cayó bien esa joven por su carácter vivaz y extrovertido. Le preguntó sonriendo:
—¿Ya cenaste? Ven, come algo con nosotros.
—Qué amable es usted. —Sonrió Lía, sorprendida y tomó asiento sin más.
Enzo le