En cuanto el vuelo de Rocío aterrizó, Macarena se acercó a recibirla, arreglándole la bufanda con cariño.
—Esta es nuestra mejor oportunidad, hija. Tienes que aprovecharla bien.
—César... ¿de veras murió?
La sonrisa de Macarena se desvaneció.
—Tú lo consideras como un hermano, ¡pero él nunca te trató como hermana! No olvides que fue él quien te mandó al extranjero sin miramientos.
Rocío se quedó callada, bajando la cabeza sin decir palabra. Macarena le puso las manos en los hombros, persuadiéndo