Mientras tanto, después de enterarse de la muerte de su hijo, Marta pasaba los días sumida en el llanto. Víctor, por su parte, se consumía en el remordimiento por no haberlo acompañado a la boda. Había perdido a su único hijo y compartía casi el mismo dolor que el de su esposa.
Y Valeria, la anciana, se había desmayado al recibir la noticia y ahora seguía hospitalizada. Debido a su avanzada edad, su cuerpo ya no podía soportar ese impacto, y solo se mantenía con suero y nutrientes.
En general, l