—¿Quién dijo que te admití como mi cuñada? ¡Yo tan solo estoy defendiendo a mi hermano! —exclamó Rocío mirándola con desdén—. Ahora César está tan enfermo, ¿pero te vistes así tan arreglada para buscar a otro? Celia Sánchez, ¡eres tan interesada!
—Cuando no pedía el divorcio, deseabas tanto que me alejara de él; Ahora que se lo pido, me insultas diciendo que soy una interesada —Celia se rio con sarcasmo—. Vale, ya no importa. Si te encanta soltar bobadas, aprovecha el tiempo, porque después de e