—¡Ahora están en la mesa de cirugía! ¿¡Y dices que le devolverás la libertad!? —gritó Marta.
Mientras, soltó una risa cargada de amargura con sus ojos humedecidos.
—¿Sabes qué? Acabo de ver las grabaciones del accidente. Si César no hubiera girado el volante para protegerte, ¡no habría resultado tan herido! El instinto natural de los seres humanos es protegerse a sí mismos. ¡Pero él te protegió a ti! Aparte de tus padres, ¿¡quién más haría algo así por ti!?
Se secó las lágrimas y terminó sus pal