Sira captó con claridad la decepción en los ojos de Celia. Con pasos seguros y expresión triunfal, se acercó a ella.
—¿Qué más da que hayas recuperado el registro de la cámara? ¿Crees que César me culpará por ti, si solo eres un juguete? Abre tus ojos para ver la verdad y deja de hacer más esfuerzos inútiles. Él jamás te creerá.
Satisfecha, Sira escuchó las palabras de Celia justo al salir de la oficina.
—Grabé todo lo que dijiste.
Sira se detuvo en seco y se dio la vuelta con brusquedad. Su mir