—¿Quieres salir de la clínica? —preguntó Maira, confundida.
Una sombra de preocupación cruzó por los ojos de Iván.
—Es que me siento intranquilo quedándome aquí.
Ana se acercó con el suero y corrió la cortina.
—Señor Soto, hora de la inyección.
—Señorita, ¿sabe cuándo puede mi esposo recibir el alta? —preguntó Maira.
Como ella también deseaba que Iván se alejara de la clínica, apoyó su petición.
—Lo siento, eso depende de la decisión de los doctores. Además, él acaba de someterse a una cirugía i