Él se detuvo y se volvió a mirarla fijamente.
—¿Qué quieres decir con esto?
Ella sonrió con amargura.
—Te mentí. La persona que te rescató no fui yo. Puedo decirte quién fue, pero tienes que aceptar una condición. Si accedes, jamás volveré a aparecer frente a ti ni frente a Celia Sánchez.
***
Una semana después.
A Celia le quitaron los puntos de la mano derecha, pero aún no podía sostener nada, ni siquiera un tenedor. Estrella la miraba con preocupación.
—¿De verdad ya no podrás volver a sostene