Un joven alto se apoyaba contra el auto mientras fumaba. El humo difuminaba sus rasgos, y su mirada se posó en el saco masculino que la envolvía. Un destello de hostilidad pasó por el fondo de sus ojos.
Alfredo miró instintivamente a Celia y luego a César.
—Señor Herrera, ¿está esperando a alguien?
¿Él estaba esperando? Sira había salido del trabajo hacía mucho. ¿A quién estaba esperando? ¿A ella?
Cuando ella tenía ese tipo de pensamientos, le parecían muy absurdos.
César exhaló humo antes de ap