—¿Por qué sabes lo de mi hermano...? —Celia se sorprendió—. ¿Lo escuchaste todo ayer?
—No era mi intención. —Nicolás cruzó los brazos—. Pero no imaginaba que tu esposo fuera César.
Ella guardó silencio.
—Puedo ayudarte. —Se ofreció.
—¿Quieres ayudarme? —replicó ella—. Podrás ayudarme una vez, pero, ¿qué pasará cuando surja la otra? Además, aparte de ser alumna de tu abuelo, no tenemos ninguna otra relación. ¿Por qué arriesgarás ofender a la familia Herrera por mí?
Él no estaba contento con esa a