Capítulo 168
En la casa de Rosa, ella le pidió a Alfredo que se quedara a almorzar con ellas y él no se negó. Contenta, ella fue a la cocina a preparar la comida, como si les estuviera dejando espacio y, de vez en cuando, prestaba atención a los ruidos en la sala de estar.

Alfredo tomó un sorbo de café y, al ver a Celia distraída, le sonrió:

—No te preocupes. Si ellas vuelven a causarles problemas, puedes pedirme ayuda en cualquier momento.

—Pero, temo molestarte… —Ella volvió en sí.

—Claro que no, tontita.
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elita quinnexijo un nuevo ML, digno, confiable, con six pack bien definidos y ojalá no se haya acostado con sira.
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