Pero ahora solo sentía frialdad en su corazón.
—¿Por qué? —volvió a preguntarle a Andrés.
A él no le gustaba que lo interrogaran así; la impaciencia comenzaba a notarse en su mirada.
Sin esperar su respuesta, Sonia continuó: —¿Es porque fuimos esposos durante dos años y crees conocerme y confiar en mí, o porque... lo de anoche también fue obra tuya?
Andrés no reaccionó a la primera parte, pero cuando escuchó lo último, su rostro se ensombreció. —¿De qué estás hablando?
—No, probablemente no part