La gente en este mundo era así. Incluso cuando todos sabían que ella era la víctima, ¿qué más daba? Si su propia madre biológica no había podido aceptarla ni soportarla, ¿cómo esperaría comprensión de los demás?
Sonia no tenía intención de seguir siendo objeto de burla. Después de lanzar una última mirada a Emilio, dio media vuelta y se marchó.
— ¡Dana Vega! ¡Sonia Fuentes! ¡Detente, maldita zorra! —La voz de Rafael resonó tras ella, llena de furia, pero Sonia ni siquiera se molestó en voltear.