La mesa quedó con solo madre e hijo.
—¿Cuándo volverás a vivir aquí? —preguntó Fabiola tranquilamente mientras tomaba un sorbo de sopa.
Andrés frunció el ceño.
—Antes te pedimos que te mudaras por la conveniencia de vivir con Sonia, pero ahora que estás divorciado, deberías volver —continuó Fabiola.
—No es necesario —respondió Andrés—. Me resulta más conveniente vivir allá.
—¿Conveniente para qué? ¿Para llevar nuevas novias?
Aunque el tono de Fabiola parecía tranquilo, Andrés detectó cierto sar