—Señor Fuentes, cuánto tiempo sin verle.
Los padres de ambas familias se estrecharon las manos rápidamente, y sus miradas convergieron en Sonia. Javier le lanzó una mirada de advertencia. Ella, después de apretar sus propias manos, finalmente forzó una sonrisa.
—Permítanme presentarles a mi hija, Sonia.
—La señorita Fuentes es realmente hermosa —respondió Alex Romero primero, haciendo un gesto hacia su hijo.
El hombre frente a ella extendió su mano. —Hola, soy Emilio.
Vestía un traje impecable y