Cuando Sonia salió del baño, Andrés seguía en el balcón hablando por teléfono.
Su voz sonaba tranquila, pero hablaba tan rápido que Sonia no pudo entender lo que decía.
De todos modos, tampoco quería escuchar.
Fue directamente al dormitorio, se tumbó en la cama y cerró los ojos.
Los acontecimientos del día se reproducían uno tras otro frente a ella.
Sonia sabía que a Erwin no le interesaba ella en sí, sino lo que ella representaba a los ojos de Andrés.
Porque él consideraba que Andrés y él eran