El silencio reinó por un instante en el interior del coche.
—Él había ganado.
La apuesta con Sonia.
Pero en ese momento, su estado de ánimo no mostró ni un atisbo de exaltación o alegría.
Quizás porque todo estaba dentro de sus expectativas. Desde el instante en que vio a Miguel, supo que aunque ella no hubiera propiciado la situación, había optado por observar con indiferencia.
Como cuando era pequeño y se peleaba con otros niños por ella; ella podía quedarse a un lado, observando fríamente has