La nuca de Andrés no tenía ojos, así que esta vez la almohada sí lo golpeó, pero ni siquiera se detuvo un momento ni se giró a mirarla, simplemente salió.
Sonia de repente se sintió... muy aburrida.
Ante él, no podía cambiar absolutamente nada.
Era como la almohada que había lanzado a Andrés: parecía feroz, pero en realidad no podía causarle ningún daño.
—Solo la hacía parecer más ridícula.
…
Sonia finalmente fue al hospital.
Mientras estaba en camino, vio el comunicado de Leandro.
No dijo direc