Ante las palabras de Andrés, Sonia se quedó perpleja por un momento.
Luego, soltó una risa:
—¿Ah sí? ¿Y consideras que ganaste?
Andrés no respondió a esta pregunta, como si sintiera que no merecía respuesta.
Se marchó con sus cosas.
El sonido de la puerta al cerrarse no fue ni fuerte ni suave, sin ninguna emoción.
Sonia tampoco miró en esa dirección.
A decir verdad, tampoco quería haber dicho todas esas cosas antes.
Porque... no tenía sentido.
De todas formas, lo suyo había terminado, y desenter