—Señorita Fuentes, el señor Portero quiere verla en su oficina.
Sonia apenas había llegado a la empresa cuando escuchó la voz de su asistente.
Frunció el ceño, pero no dijo nada, solo asintió y se dirigió directamente al ascensor.
A diferencia de su actitud de ayer, Camilo ahora se mostraba muy cordial —¿Sonia, ya llegaste?
—Parece que te fuiste temprano anoche, ¿tenías algo urgente?
—Sí, volvió mi novio.
La respuesta de Sonia fue muy tranquila.
Esta frase dejó a Camilo perplejo por un momento,