Sonia no pudo dormir bien esa noche. Después de dar vueltas en la cama por un buen rato, finalmente cayó en un sueño nebuloso. No supo cuánto tiempo pasó cuando de repente sintió una presencia junto a su cama.
Con la consciencia aún nublada, se esforzó por abrir los ojos y entonces realmente vio a alguien sentado allí. Sonia se sobresaltó y soltó un grito.
—Soy yo —dijo Andrés. Su voz flotaba en la oscuridad como un alma sin cuerpo.
Sonia, aún asustada, tardó un momento en reaccionar, y sin pens