Mientras Santiago hablaba, su aliento rozaba las mejillas de Sonia.
Esa sensación le recordó súbitamente aquellos momentos frente a Rafael.
Una oleada de repugnancia la invadió al instante.
Apretando los dientes lentamente, clavó su mirada en quien tenía enfrente —Santiago, si te atreves a hacerme algo, llamaré a la policía inmediatamente...
—Hazlo —Santiago soltó una risa seca antes de continuar—. ¿Crees que alguien va a creer tu palabra, con la reputación que tienes ahora en el medio?
—¿Quiere