La nieve caía incesante al otro lado del cristal. Dentro, la calefacción funcionaba a pleno rendimiento, manteniendo a Sonia protegida del frío exterior. De hecho, la temperatura en la habitación parecía excesivamente elevada, tanto que sus emociones amenazaban con desbordarse. Y no era la única: Andrés se encontraba en el mismo estado.
Apenas un mes atrás habían estado enfrentados, hasta el punto de que Sonia había jurado no volver a verlo en su vida. Sin embargo, como siempre, acababa perdonán