El sonido del helicóptero resonaba con fuerza, retumbando por todo el hospital.
Gabriel, abrazando a Camila, sentía un dolor punzante en el pecho cada vez que escuchaba ese ruido. La presión en su corazón no lo dejaba tranquilo.
Camila, acurrucada en sus brazos, le susurró juguetona:
—Gabriel, ¿crees que mi cintura está fea? ¿Me vas a rechazar?
Gabriel ni siquiera estaba pensando en eso. Su mente no dejaba de recordar la cicatriz de Isabel. La había visto una vez, después de la cirugía. Era larg