Carlota se dejaba llevar por la sonrisa de Caleb.
-La gente es extraña a veces-. Estaba de acuerdo.
-Muy peculiares-. Tomaba el bolso y le halaba hacia ella.
-Ven te invito almorzar-.
-Esta vez invito yo, pero iremos a un lugar fuera de tu mundo-.
-Está perfecto-. Ella le miraba mientras extendía su mano que quedaba abierta, Caleb le miró fijamente, le colocaba un pequeño chocolate que depositaba en la palma de su mano. -Es relleno, te gustará-. Y dicho esto abría la puerta. Salieron y entraro