Lisa se acercó lentamente, algo bueno a favor de ella podía resultar de todo ese melodrama familiar. Sus manos acariciaban su cuello, mientras sus palabras parecían llenas de dulzura -No te pongas triste, ella se lo pierde…en algún momento se cansará de ese matrimonio y regresará, no le veo nada de especial a ese chico…anímate…podemos irnos de viaje por Dubái, Asia, África…Egipto…sería maravilloso un mes entero de luna de miel-.
-Deja de hablar tonterías respecto a mi hija Lisa, en cuanto a un