Cherli llegaba a casa, le había dejado una nota sobre su escritorio, no podía cenar con él, ella tenía compromisos pendientes, otro día quizás, le gustaba Cristian, eso no lo negaba, pero él era a veces tan posesivo, obstinado, intensamente pasional, y aterradoramente frio, a lo mejor no creía en que ella sinceramente sintiera algo por él, tampoco se lo diría.
En ese instante tocaba la puerta, se escuchaban voces y risas al interior, según podía notar por la ventana, bebían. Lo más seguro es qu