El auto avanzaba por la carretera en un día totalmente soleado, la abuela Yumy miraba feliz el atardecer, estarían alrededor de las cinco en casa, Nary contempló el rostro de su madre por varios y largos minutos, le veía feliz y sus ojos no mentían.
Suspiro mirando su teléfono, Ann no se comunicó con ella, mantenía aquel hermético silencio.
Mientras el auto continuaba avanzando, Nary se entretuvo mirando los colores que ya daban su anuncio a una primavera inolvidable. La música acompañaba el re