La noche avanzaba, pero el silencio en el lujoso despacho se volvía cada vez más opresivo. Devatra seguía sentado tras su escritorio ejecutivo, contemplando con la mirada perdida los expedientes de la licitación de Morlens Corp. Su concentración se había esfumado; cada cifra en el papel se transformaba en los ojos castaños de Cassie bajo la llovizna del callejón.
Un leve golpe en la puerta interrumpió sus pensamientos. Acto seguido, Joya Yvonne entró con una elegancia impostada, vistiendo un ca